Una Nicaragua sin heridas...



Les escribo desde la carretera panamericana de El Salvador rumbo a Guatemala. Con una flor de Lian-Lian a mi lado, dulce el aroma suyo, similar al Huele de Noche en casa de mi tía, y que hace de éste amargo recorrido uno un poco más dulce. En unas horas estaremos más cerca de nuestro país y más lejos del suyo. Y lo lamento mucho.

Lo lamento tanto porque ustedes son de los pocos corazones alegres y atentos con ganas de accionar diferente y darlo todo. En sus ojos existe una mirada crítica y reflexiva pues se han enfermado su suelo y como hombres- mujeres-de-corazón que son, bien quieren defender y cuidar a su madre, su Madre Tierra. Como ellos mismos decían cuando iniciando el taller les pregunté ¿Para ustedes que es el suelo?


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¡Y que todo el mundo sepa!

Que esos miles de campesinos que recorren en bestias cargadas de granos y verduras las montañas, quebradas y ríos de Nueva Guinea. Esos que el gobierno dice que NO existen (lo digo porque 7 de cada 10 personas que viven en esas montañas no tienen cedula, ya sea porque no alcanza pa’ pagarla, o porque se la niegan) para su Madre SI existen y desde hace años trabajan con ella para de su vientre parir maíz, frijol, yuca, quequisque, pasto, ganado, cabras, cuajada. Ustedes, compas y comas, nos enseñaron que no sólo quieren seguir viviendo y trabajando -como si eso fuera poco- sino que actuan para dejar de lastimar a nuestra Madre. Como lo expresan con el grito ¡Queremos una Nicaragua sin heridas! Para ustedes compañer@s de Nueva Guinea mi más profundo agradecimiento y respeto. Y aquí seguiremos caminando con la esperanza de regresar a co-construir mucho más que aquello que dijimos y soñamos aquellos días compartidos en La Fonseca.


Para ustedes estas palabras que a la distancia resuenan en lo que hacen, defienden y aman:

Es posible cambiar el orden de las cosas y nuestro lugar en el mundo.

Basta mover los muebles de la casa para que ésta empiece a ser otra.

Basta sembrar un árbol para que brote un jardín.

La acción es un arma muy poderosa: contra el abuso, contra la apatía, contra el agravio.

Hay que actuar ahora.

Hay que actuar sin perder el aliento.

-del Cuaderno para el Ciudadano en Apuros, 2007

Y a los demás, los otros, los que leen estas lineas en distintas geo-grafías:

Salgan, salgamos a las carreteras a encontrarnos con los maestr@s, o tomemos una vereda, crucemos la montaña pa’ encontrarnos con aquell@s a quienes debemos la vida por tener el cuido de sembrar nuestro alimento.

Salgamos a re-encontrarnos para ver la escencia del amor a la tierra y a la vida de campo, para bañarse en el sol y mojarse en los ríos, para humearse con la leña en la cocina y descubrir toda otra gama de sabores, para en el acto mágico de compartir y ser solidario abrir el corazón para encontrarnos reflejados en tu hermano al que has olvidado.

Salgamos pues, porque nos están dividiendo para hacer a unos reyes y a otros peones, y cual tablero de ajedrez dejan el terruño desolado para ser expropiado o vendido, y luego ultrajado o encementado. Salgamos porque siempre es posible cambiar el orden de las cosas establecidas.


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